-CORRECCIÓN DE COLOR-
Herramientas necesarias.
La corrección de color ha estado reservada durante mucho
tiempo a especialistas con plataformas y sistemas de color muy avanzados,
complejos y extremadamente caros. Ahora, sin embargo, la edición de vídeo,
incluso en calidad HD, está al alcance de prácticamente cualquiera y la mayoría
de, por no decir todos, los programas de edición de vídeo del mercado ofrecen
alguna herramienta de corrección de color de modo que, sin salir de nuestro
programa de edición habitual, podremos hacer algunas correcciones, aunque sean
muy básicas.
Por mencionar algunos de los programas de edición más usados son el Scratch y el DaVinci.
Por mencionar algunos de los programas de edición más usados son el Scratch y el DaVinci.
Los tres pasos de la corrección de color:
El proceso de corrección de color pasa, básicamente, por tres pasos:
1. Correcciones Primarias.
2. Correcciones Secundarias.
3. Filtros y efectos para lograr un look determinado
Salvo que durante la grabación se mida correctamente la luz y se ajuste la
cámara con precisión, es frecuente que cuando se usan los parámetros
automáticos de la cámara encontremos en las imágenes grabadas una exposición
incorrecta (imágenes más oscuras o más claras de lo que deberían) y/o dominantes
de color, es decir, una tonalidad que "baña" toda la imagen dándole
un aspecto "amarillento", "verdoso", "azulado",
etc.
La corrección primaria se encarga de compensar estos fallos básicos y ajustar
las imágenes de tal modo que se acerquen lo más posible a la
"neutralidad" o, al menos, al aspecto que se supone deberían haber
tenido esas imágenes. Este primer paso es esencial vayamos realizar o no
manipulaciones de color posteriores. Es decir. Imaginemos que queremos darle a
nuestro vídeo un aspecto tecnológico. En ese caso seguramente querremos que
haya una dominante de colores grises y algunos tipos de azules asociados,
generalmente, a la tecnología. Si no neutralizamos primero en la grabación
original cualquiera que sea la dominante, luego será muy complicado manipular
el vídeo para lograr con precisión el tono deseado. La corrección de color es
un proceso muy dinámico y cualquier cambio en una gama de colores afecta
irremediablemente a las demás. Por ello es fácil tener una sensación de falta de
control y sentirse muy perdido al principio si no se cuenta con una buena
corrección inicial.
Las correcciones secundarias, por su parte, afectan únicamente a determinadas
zonas de la imagen. Casos típicos serían lograr más luminosidad en las caras de
los personajes, darle más intensidad al azul del cielo, ajustar tonos de piel,
acentuar o aclarar sombras, etc. Para este tipo de trabajo nuestros mejores
aliados serán las máscaras, la herramienta de selección de colores y los
trackers.
Las máscaras nos permitirán seleccionar ciertas zonas de la imagen y aplicar
los cambios únicamente en esas zonas. Pueden ser máscaras geométricas
sencillas, como rectángulos o elipses, o complejas máscaras personalizadas con
la forma que queramos. Por la propia idiosincrasia del vídeo, lo habitual será
que debamos animar las máscaras mediante keyframes - cuadros de referencia -
para que siempre se apliquen a la zona del vídeo que necesitamos aunque esa
zona se desplace o mueva en pantalla. Para estos casos contar con un buen
tracker en nuestro programa de corrección facilita, y mucho, esta tarea de
animación de máscaras. La función del tracker es localizar un punto determinado
en la imagen y generar de forma automática keyframes para que sigan a ese
punto. Un ejemplo: si queremos darle más luminosidad a la cara de un personaje
y éste se mueve por la escena deberemos seleccionar algún punto de la su cara
como la boca, nariz u ojos para que el programa siga la posición de ese punto
en todo momento. Luego hacemos que la máscara siga los puntos de referencia
registrados y, de ese modo, la máscara se moverá de forma automática con ese
personaje. No todos los programas de edición, sin embargo, ofrecen esta
herramienta y, además, únicamente los de más alta gama ofrecen un tracker con
una suficiente precisión como para poder confiar en ellos de forma habitual. En
la mayoría de programas encontraremos que, a menudo, resulta más rápido generar
keygrames a mano que con el tracker ya que únicamente funcionarán correctamente
en situaciones de buena iluminación y alto contraste.
Otra alternativa es usar la clásica herramienta del cuentagotas par seleccionar
una gama concreta de colores. El caso típico es seleccionar el azul del cielo e
intensificarlo. O el famoso anuncio de Special K de Kellogs, en el que todo lo
rojo tiene mucha más intensidad que el resto de las imágenes. Éste efecto se
logra, simplemente, seleccionando el tono rojo y aumentado su saturación y/o
contraste mientras que, paralelamente, se reduce el de los demás elementos.
Las correcciones primarias y secundarias son, por lo general, bastante
desagradecidas. Es decir, únicamente sirven para corregir errores y matizar,
sutilmente, las imágenes. Es muy frecuente que tras pasar un buen número de
horas trabajando en correcciones primarias y secundarias el cliente, o quien
vea el resultado, pregunte "¿Y qué es lo que has hecho? Yo no noto
nada..." Las diferencias únicamente son notables al comparar las
imágenes iniciales con el resultado final pero el resultado final, por sí sólo,
suele dejar al espectador bastante indiferente. Simplemente está
"bien"; lo que no es poco si tenemos en cuenta que si no está
"bien", es que está "mal"... Puede que nuestro producto no
sea todavía de excelente calidad pero, al menos, ya no es mediocre o de baja
calidad lo que, insisto, no es poco.
Si además de "bien" queremos que nuestro vídeo destaque, habrá que
aplicarle un aspecto, comúnmente llamado "look", que diferencie
nuestras imágenes claramente de las de cualquier videocámara doméstica. Ahora bien,
con el retoque de color sucede lo mismo que con la banda sonora. Son una ayuda
para que el espectador se sumerja en la historia que contamos. El espectador
debe notar que nuestras imágenes le atrapan, que se siente cómodo, pero no
debería saber realmente por qué. El trabajo del colorista, por tanto, debe
pasar tan desapercibido como sea posible y salvo en casos muy justificados la
discreción será la mejor arma.
Aplicar looks específicos es, sin duda, la parte más complicada del retoque de
color. En primer lugar porque se necesitan tener muy claras las ideas sobre el
aspecto deseado; y en segundo lugar porque no siempre resulta sencillo alcanzar
ese resultado. El color es, como ya he comentado, muy dinámico y los cambios
son sumativos. Hace falta experimentar mucho y se aprende poco a poco. Es por
ello que casi todas las aplicaciones dedicadas específicamente al retoque de
color ofrecen una colección más o menos extensa de looks predefinidos que
pueden ayudarnos en nuestro comienzos, por un lado, a conseguir esos aspectos
especiales con facilidad de primeras y, por otro, son un excelente punto de
partida para aprender, puesto que en lugar de partir de cero tendremos ya unos
puntos de referencia y podremos fijarnos en los parámetros usados para aprender
a lograr los resultados deseados
HERRAMIENTAS
La ruedas de color
Nuestra principal herramienta de trabajo serán las ruedas de color.
De izquierda a derecha, estas ruedas nos permitirán
controlar los tonos oscuros o sombras, los medios y los claros o luces altas.
Su funcionamiento es estremadamente simple. Por ejemplo, lo normal en una
grabación noctura a la luz de farolas anaranjadas es que, si no se hace un
correcto balance de blancos durante la grabación, nuestro vídeo adquiera una
clara dominante naranja. Para corregirla, simplemente hemos de desplazar el
control de la rueda hacia el color contrario -complementario- del naranja. En
este caso el azul. Si la dominante fuera roja entonces la neutralizaríamos
añadiendo cian.
Por simple que pueda parecer, esto es lo único que se hace en la corrección de color. Equilibrar añadiendo colores complementarios para compensar. La dificultad está, evidentemente, en saber añadir el tono justo, en la cantidad justa y que afecte únicamente a las zonas que queremos. Para lograrlo nos apoyaremos en las herramientas que veremos a continuación.
Niveles
Las herramientas de corrección de niveles nos permiten controlar el contraste modificando la intensidad de las sombras y luces medias y altas. Así, podremos oscurecer o aclarar sombras, darle más o menos luminosidad global a la imagen o rescatar o quemar las zonas más expuestas de la imagen. Podemos controlar la luminosidad de forma global o modificando cada color primario de forma independiente. La flexibilidad de los niveles reside en que podemos añadir a las líneas de nivel tantos puntos de control como queramos, lo que ofrece una gran flexibilidad a la hora de modificar las sobras, medios y altos de cualquiera de los tres colores primarios de forma independiente, o bien de los tres de ellos a la vez. Los usuarios de Photoshop están ya más que familiarizados con esta herramienta.
Por simple que pueda parecer, esto es lo único que se hace en la corrección de color. Equilibrar añadiendo colores complementarios para compensar. La dificultad está, evidentemente, en saber añadir el tono justo, en la cantidad justa y que afecte únicamente a las zonas que queremos. Para lograrlo nos apoyaremos en las herramientas que veremos a continuación.
Niveles
Las herramientas de corrección de niveles nos permiten controlar el contraste modificando la intensidad de las sombras y luces medias y altas. Así, podremos oscurecer o aclarar sombras, darle más o menos luminosidad global a la imagen o rescatar o quemar las zonas más expuestas de la imagen. Podemos controlar la luminosidad de forma global o modificando cada color primario de forma independiente. La flexibilidad de los niveles reside en que podemos añadir a las líneas de nivel tantos puntos de control como queramos, lo que ofrece una gran flexibilidad a la hora de modificar las sobras, medios y altos de cualquiera de los tres colores primarios de forma independiente, o bien de los tres de ellos a la vez. Los usuarios de Photoshop están ya más que familiarizados con esta herramienta.
Histogramas
En la corrección de color el ojo es el juez final indiscutible. El trabajo será correcto siempre que nuestro ojo, o el del cliente, nos diga que está correcto. Sin embargo, y como ya he comentado, el proceso de corrección es dinámico y es esencial contar con una buena corrección primaria antes de aplicar cualquier look o efecto. Es por ello que aunque le reservemos a nuestros ojos el veredicto del resultado final es más que conveniente usar diversas herramientas de valoración totalmente objetivas que nos ayuden a comprobar si nuestras percepciones son correctas.
De todas estas herramientas la más conocida es, sin duda, el histograma. Prácticamente toda las cámaras fotográficas digitales cuentan con una opción para mostrar un histograma durante o tras la toma. La mayoría de usuarios suelen ignorarlo o, simplemente, desactivarlo, pero el histograma es una herramienta extremadamente útil para verificar que la exposición de la imagen sea correcta y que cuenta con un buen reparto de luces y sombras que garanticen el contraste deseado para la imagen.
El histograma muestra una representación estadística del número de píxeles que hay en la imagen con una determinada luminosidad. Si estamos trabajando con imágenes de 8 bits la escala tendrá 256 pasos representados por delgadas barras. Si trabajáramos con imágenes de 10 bits entonces la escala tendrá 1.024 pasos. Las barras de la izquierda muestran los píxeles de sombras mientras que las barras de la derecha nos mostrarán los tonos altos.
En la corrección de color el ojo es el juez final indiscutible. El trabajo será correcto siempre que nuestro ojo, o el del cliente, nos diga que está correcto. Sin embargo, y como ya he comentado, el proceso de corrección es dinámico y es esencial contar con una buena corrección primaria antes de aplicar cualquier look o efecto. Es por ello que aunque le reservemos a nuestros ojos el veredicto del resultado final es más que conveniente usar diversas herramientas de valoración totalmente objetivas que nos ayuden a comprobar si nuestras percepciones son correctas.
De todas estas herramientas la más conocida es, sin duda, el histograma. Prácticamente toda las cámaras fotográficas digitales cuentan con una opción para mostrar un histograma durante o tras la toma. La mayoría de usuarios suelen ignorarlo o, simplemente, desactivarlo, pero el histograma es una herramienta extremadamente útil para verificar que la exposición de la imagen sea correcta y que cuenta con un buen reparto de luces y sombras que garanticen el contraste deseado para la imagen.
El histograma muestra una representación estadística del número de píxeles que hay en la imagen con una determinada luminosidad. Si estamos trabajando con imágenes de 8 bits la escala tendrá 256 pasos representados por delgadas barras. Si trabajáramos con imágenes de 10 bits entonces la escala tendrá 1.024 pasos. Las barras de la izquierda muestran los píxeles de sombras mientras que las barras de la derecha nos mostrarán los tonos altos.
En este histograma se ve claramente cómo la
"montaña" de barras que hay hacia la izquierda muestra que
estadísticamente abundan tonos de sombras y medios-oscuros (el mar) y cómo hay
unos pocos tonos altos, que en este caso se corresponden con los blancos,
grises y amarillos de la gaviota.
también podríamos visualizar histogramas de color con los
que poder analizar la luminosidad de cada color primario de forma
independiente.
Histograma RGB de ejemplo
Parade
Como acabamos de ver, los histogramas son una herramienta muy útil para
ayudarnos a controlar el contraste de la imagen. Sin embargo, esa información
es estadística. Es decir, nos muestra qué cantidad de píxeles tienen una
luminosidad u otra pero no nos muestra dónde, exactamente, están localizados
esos píxeles en la imagen. En los dos ejemplos anteriores era muy fácil
distinguir los elementos porque cada uno de ellos tenía una luminosidad
claramente diferente. Sin embargo, en la siguiente imagen resulta muy
complicado distinguir los elementos mirando únicamente el histograma.
En esta imagen la luminosidad está muy repartida
por eso no hay ninguna barra excesivamente alta. Estadísticamente los píxeles
están bastante repartidos por toda la gama luminosa y es difícil diferenciar a
qué elemento de la imagen se corresponde cada zona. Está claro que la parte más
elevada, la que se encuentra a la izquierda, se correspondería con el asfalto
de la pista de aterrizar, pero resulta bastante más complicado distinguir entre
el fuselaje y el cielo.
En lugar de tratar de explicar para qué sirve la herramienta parade vamos a ver
si se entiende mirando los siguientes ejemplos:
.jpg)

Como se aprecia en la figura 13, la diferencia con
el histrograma es que el parade sí que muestra la ubicación de los píxeles con
respecto a la imagen. Así, se aprecia claramente que la parte izquierda de la
imagen es la más oscura (en la parte izquerda del parade los píxeles están muy
bajos en la escala) y que en la zona donde está saliendo el sol hay un
gran reparto de píxeles que abarcan desde el máximo de luminosidad, que
se corresponde con el sol, a los que tienen el valor mínimo (suelo, ruedas...)
Veamos ahora los parade de las dos imágenes de ejemplo anteriores:
En este ejemplo se ve claramente qué píxeles
corresponden a la gaviota y cuáles al mar.


En este último ejemplo la mezquita y los árboles quedan más confusos pero, sin embargo, destacan claramente el cielo y los minaretes.
Como acabamos de ver, dependiendo del tipo de imagen la herramienta parade
puede sernos de más utilidad para analizar una imagen que el histograma. Sin
embargo, todavía no hemos visto la verdadera potencia del uso de parades. Los
parades de las imágenes anteriores muestran únicamente de la luminancia pero,
al igual que sucede con los histogramas, también podemos ver parades separados
por color.
Los Parades RGB son, en mi opinión, la herramienta
más útil para detectar dominantes de color. Los blancos, grises y negros se
caracterizan por tener la misma cantidad de rojo, verde y azul. Por tanto, las
alturas de parade deberían ser similares en esas zonas superior, de tonos
altos, e inferior, en la de sombras. Si un color determinado está más alto que
otro en esas zonas eso quiere decir que hay un color dominante.
Vectorscope
La herramienta vectorscope es un círculo dividido en zonas cromaticas (rojo, magenta, azul, cian, verde y amarillo) que nos proporciona una información inestimable a la hora de conocer la variedad cromática y saturación de una imagen. Veamos en análisis en vectorscope de las imágenes anteriores:
La herramienta vectorscope es un círculo dividido en zonas cromaticas (rojo, magenta, azul, cian, verde y amarillo) que nos proporciona una información inestimable a la hora de conocer la variedad cromática y saturación de una imagen. Veamos en análisis en vectorscope de las imágenes anteriores:

En este vectorscope vemos cómo a excepción del verde, el resto de colores son bastante claros ya que están todos bastante cerca del centro. El cielo está prácticamente entero en la zona azul mientras que la mezquita está, prácticamente en su totalidad, en la zona roja, aunque tiene algo de amarillo. Por último, vemos como el verde de los árboles es bastante más oscuro que el resto de tonos y, además, no es tan uniforme, estándolo los píxeles repartidos entre el verde y el amarillo
En este último vectorscope se aprecian con claridad la dominante anaranjada del sol presente en la mayoría de píxeles: desde el blanco hasta el negro. También se ve claramente el azul del logo de las alas y de la parte metálica del avión.














